La luz azul está más presente que nunca. En este artículo te contaremos todas las claves sobre esta radiación

¿Qué es la luz azul?

La luz solar o luz blanca, está compuesta por longitudes de onda del espectro electromagnético. A su vez, la luz visible se puede dividir en rangos más pequeños de longitudes de onda, que son interpretados por nuestro cerebro como un color diferente; rojo, naranja, amarillo, verde y azul. Una luz compuesta por todo el espectro de luz visible, es decir, por todos los colores, es percibida por nuestro cerebro como el color blanco.

“La luz blanca es una luz compuesta por la superposición de todo el espectro de la luz visible”

La luz azul

 

Los rayos de luz con longitudes de onda largas contienen menos energía, en cambio si la longitud de luz es corta, la energía es mayor. Los rayos del extremo azul pertenecen a las longitudes de onda cortas y de mayor energía. Estas longitudes de onda son conocidas como luz azul o luz violeta. Por este motivo, los rayos electromagnéticos más allá de la luz azul visible se llaman radiación ultravioleta (UV).

Se dice que a luz azul va desde 380 a 500 nanómetros (la milésima parte de un metro), eso significa que un tercio de toda la luz visible se considera luz azul.

 

¿Cuáles son las 5 claves de la luz azul?

La luz azul está en todas partes

Un dato importante sobre la luz azul es que a día de hoy está presente en todas partes. La principal fuente de luz azul es la luz solar, pero existen muchas otras fuentes, fabricadas por el hombre, que emiten esta luz, entre las que se encuentran; los fluorescentes, las lámparas LED, las pantallas digitales. La cantidad de luz azul emitida por estos dispositivos es mínima, el problema se encuentra en el tiempo que nos pasamos delante de ellas y en la proximidad, por ejemplo, de las pantallas a nuestra cara.

 

La luz azul

 

La luz azul hace que el cielo sea azul

El color del cielo se debe a un fenómeno denominado dispersión de Rayleigh. La luz con menor longitud de onda y con mayor energía, que corresponde con la luz azul y violeta, es la que más se dispersa. Cuando las ondas de luz entran en contacto con las pequeñas moléculas de oxígeno y nitrógeno, la luz de onda corta (luz azul y violeta) se dispersa en un grado mayor que la luz de onda larga (rojo y amarillo). Si bien es cierto que la luz violeta se dispersa aún más que la azul, nuestros ojos son más sensibles a la luz azul y parte de la violeta es absorbida por la atmósfera. Por esta razón vemos el cielo azul.

 

El ojo no bloquea bien la luz azul

El ojo humano está preparado para bloquear el 99% de los rayos UV proveniente del sol. Para una mayor protección utilizamos las gafas de sol, que bloquean los rayos UV al 100%, reduciendo así las posibilidades de padecer daños oculares como las cataratas o la ceguera de la nieve (enlace a artículo).

Lo que sucede con la luz azul, es que el ojo no está preparado para bloquearla y entra prácticamente por completo a través de él. Recordemos que la luz azul, son las ondas del espectro visible con mayor energía, y estamos permitiendo que entren por completo a nuestro ojo durante largos periodos de tiempo.

 

No toda la luz azul es mala

Es habitual leer sobre los efectos nocivos que tiene la luz azul sobre nuestros ojos, pero vemos poca información sobre sus beneficios. Existen numerosos estudios que demuestran que la luz azul es beneficiosa para la salud y por lo tanto no es aconsejable bloquearla todo el tiempo. Los estudios han demostrado que la luz de alta energía aumenta la agudeza mental, mejora el estado de ánimo y la memoria.

 

Alteración de los ritmos circadianos

Las pantallas de nuestros dispositivos digitales emiten luz azul-violeta para que podamos ver incluso durante las horas más soleadas. Pero al utilizar estos dispositivos por la noche, esta luz intensa como la solar confunde a nuestro cerebro, reduciendo la producción de melatonina, hormona que ayuda a regular el ciclo del sueño. En resumen, la luz azul puede afectar al sueño.

 

Si utilizas diariamente dispositivos electrónicos con pantallas que emiten luz azul, se recomienda utilizar lentes que bloqueen parte de estas ondas de alta energía y evitar así la fatiga ocular. En ISOCU tienes la posibilidad de añadir a tus lentes progresivas un tratamiento que proteja tus ojos de la luz azul nociva que desprenden estos dispositivos digitales e incluso de la luz emitida por el sol.

 

 

Fuente: https://www.allaboutvision.com/cvs/blue-light.htm