Todos conocemos la importancia de proteger nuestros ojos durante los meses de verano, pero pocos conocen el daño que puede causar el inverno a nuestra vista. Se acercan los meses de frío y tenemos que estar preparados.

Cuando las temperaturas empiezan a caer, proteger los ojos es lo último en lo que pensamos. Empezamos a protegernos del frío añadiendo capas y capas de ropa, pero en ningún momento pensamos en cómo proteger nuestra vista de todos los factores invernales: frío, viento, lluvia, calefacción…

El verano es una época donde los días son más largos y el sol es más intenso, por eso todos los expertos oculares nos recomiendan protegernos de los rayos ultravioleta (UV) solares, pero ¿qué sucede en invierno?  Aunque el invierno se caracterice por tener menos horas de luz y la intensidad de los rayos solares sea más baja, es muy fácil sufrir una sobreexposición solar durante el invierno, es lo que se conoce como la “ceguera de la nieve”.

Pero existe otro problema más extendido y que se acentúa en los meses de invierno, el síndrome del ojo seco. Se estima que más de 5 millones de personas en España lo padecen, y es recomendable que, especialmente los que ya lo sufren, tomen más medidas durante la época de frío.

Proteger los ojos en invierno

 

En invierno podemos sufrir el síndrome del ojo seco ¿Qué es?

El síndrome del ojo seco es una condición causada por la falta crónica de lubricación y humectación ocular, concretamente en la superficie del ojo (la conjuntiva y la córnea). Es una de las causas más frecuentes de consulta al óptico, debido a las molestias que provoca en el paciente.

El 30% de la población que lo sufre, suele experimentar síntomas tales como:

  • Ojos rojos

  • Visión borrosa

  • Ojos doloridos

  • Sensación de quemazón

  • Picor de ojos

  • Sensibilidad a la luz

  • Sensación de arenilla

Y aunque parezca contradictorio, los ojos llorosos también pueden ser un síntoma de síndrome del ojo seco. Esto se debe a que la sequedad de la superficie del ojo sobreestimula las glándulas lagrimales como mecanismo de protección. Pero pese a la cantidad de lágrimas producidas, estas no permanecen en el ojo lo suficiente para corregir la sequedad.

Por normal general, el ojo seco ocurre debido a un déficit o mala calidad de las lágrimas provocado por una disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM) o la blefaritis (inflamación de párpado).

Proteger los ojos en invierno

 

Este tipo de inflamación altera la función de las glándulas de Meibomo y las secreciones de grasa se solidifican obstruyendo los conductos glandulares. De esta forma la película lagrimal se ve alterada y se evapora con gran facilidad, favoreciendo así al síndrome del ojo seco.

 

Si no proteges tus ojos, el invierno puede dañarlos ¿Cómo?

Ambientes de exterior

Durante la época de invierno los amantes de la nieve desempolvan sus equipos y se escapan a la nieve a practicar sus deportes favoritos. El snow y el esquí, son los deportes que más se practican durante esta época, y tienen lugar en zonas de altitud elevada, donde los rayos de sol son más intensos.

Además, la nieve tiene la capacidad de reflejar el 80% de los rayos solares, mientras que el agua y la arena reflejan un 20%. Por ello la lesión ocular más frecuente en invierno es la queratitis solar o más conocida como la “ceguera de la nieve”, una inflamación de la córnea causada por la sobreexposición a los rayos ultravioleta.

Si tienes planeado irte este invierno a la nieve, descubre todo sobre la “ceguera de la nieve” y los consejos de cómo proteger tus ojos aquí.

Pero los rayos solares no son lo único que puede dañar nuestra vista en invierno, durante esta época, las temperaturas bajan y con frecuencia hace viento. Estas circunstancias ambientales pueden favorecer a la sequedad del ambiente. Es justamente el viento el que más puede afectar la salud de nuestros ojos, provocando así el síndrome del ojo seco. Los ojos se protegen gracias a los párpados, que ayudan al ojo a conservar una temperatura óptima, y gracias a las lágrimas que mantienen la superficie siempre húmeda. Pero el aire impacta constantemente en nuestros ojos, causando que la película lagrimal pierda su estabilidad habitual y a su vez pierda la regularidad con la que lubrica el ojo, por lo que la protección natural de nuestros ojos puede no ser suficiente para impedir molestias y daños oculares.

 

Ambientes de interior

Las condiciones ambientales del invierno hacen que nos quedemos más tiempo en espacios de interior, resguardados del frío y la lluvia. Pero este hábito también tiene sus riesgos oculares asociados a la calefacción y la luz artificial.

En invierno es muy habitual sufrir de síndrome del ojo seco, especialmente si estamos alrededor de chimeneas u otras fuentes de calor. Además del ambiente seco en el hogar, tendemos a pasar muchas horas delante de una pantalla digital, ya sea la televisión o el ordenador, el numero de veces que parpadeamos se reduce, esto incrementa el riesgo de fatiga ocular y reduce la lubricación del ojo.

sindrome del ojo

 

Consejos para proteger tus ojos del invierno

Aunque en invierno disponemos de menos luz natural y la intensidad del sol no es tan elevada, debemos tener mucha precaución en cuanto a los rayos UV se refiere, sobre todo en zonas de montañas y nieve, ya que es muy fácil sufrir una sobreexposición solar.

Además, como hemos mencionado, factores como el viento, la calefacción o el frío, pueden ser los causantes del síndrome del ojo seco. Por eso te proponemos una serie de consejos para combatir los efectos del invierno y mantener una vista sana durante toda la estación:

  • Utilizar gafas de sol con filtro UV: Las gafas de sol están categorizadas en función del nivel de protección que ofrecen frente a los rayos ultravioleta. Van del 0 al 4, si tienes dudas de qué categoría escoger, consulta a tu óptico. En el caso de ir a la nieve, necesitaremos unas gafas de sol con una protección máxima y que además cubran todo el contorno del ojo.

  • Protege tus ojos con gafas: Si eres muy activo y pasas mucho tiempo en el exterior, es aconsejable que utilices gafas para proteger tus ojos del polvo, del frío y del viento. De esta forma evitarás que los ojos se resequen.

  • Parpadea con frecuencia: de esta manera estimularás la producción de lágrimas y mantendrás el ojo más lubricado. Cuando estamos concentrados frente a una pantalla solemos reducir la frecuencia de parpadeo. Por este motivo, además de descansar la vista cada 20 minutos, tienes que procurar parpadear más a menudo.

  • Aléjate de las fuentes de calor: En invierno tendemos a ponernos cerca de la calefacción o la chimenea, pero independientemente de lo bien que sienta el calor en invierno, debes de alejarte de las fuentes de calor para evitar que las lágrimas se evaporen, y que la capa superficial del ojo no quede vulnerable y seca.

  • Utiliza lágrimas artificiales o suero fisiológico: Con la calefacción y el viento del exterior, nuestros ojos tienden a resecarse. En el caso de notar picor, cansancio ocular, sequedad o alguna otra molestia, procura utilizar lágrimas artificiales o suero fisiológico para recuperar la humedad y lubricación en tus ojos.

  • Humedecer el ambiente: Durante el invierno el aire se vuelve más seco debido a la calefacción. Estos niveles de humedad tan bajos pueden irritar los ojos, especialmente si ya sufres síndrome del ojo seco. Para contrarrestar el aire seco, es recomendable aumentar el nivel de humedad en tu hogar utilizando humidificadores. De esta forma podremos reducir los efectos de los ojos secos y conservar la lubricación natural del ojo.

  • Alimentación rica en Omega-3: El consumo de ácidos grasos y Omega-3 puede mejorar las funciones de las glándulas Meibomo, encargadas de producir el componente grasiento de las lágrimas. Los aceites Omega-3 puedes encontrarlos en diversos alimentos, tales como: el salmón, la sardina, el aguacate o las nueces.

Para determinar con precisión qué está causando el síndrome del ojo seco es importante acudir a un experto óptico. Esta condición también puede ser síntoma de otros problemas de salud, y un diagnóstico a tiempo puede evitar males mayores.