Cuando se acerca la primavera surge uno de nuestros grandes temores, y es que es inevitable pensar en alergias durante esta estación del año.

La alergia es una reacción de defensa de nuestro organismo contra sustancias externas que reconoce como perjudiciales para nuestra salud e intenta neutralizarlas respondiendo a ellas. Los alérgenos suelen afectarnos por diferentes vías: por el aparato digestivo a través de alimentos o medicamentos; aparato respiratorio por medio de inhalantes; absorbidos y/o atravesando la piel como puede ocurrir con una picadura o una inyección.

Las alergias tienen un fuerte componente hereditario y resulta normal ver tanto a niños como a adultos con esta patología. Aunque en un primer instante podamos pensar que la alergia es una enfermedad sin importancia, en realidad, la calidad de vida de quien la padece se ve directamente afectada.

 

Alergia ocular

Los ojos, por estar expuestos directamente al ambiente, son unos de los órganos más comunes en ser afectados por los alérgenos, sobre todo en primavera. Ante esta situación, los ojos generan una sustancia llamada histamina para combatir el alérgeno. El resultado, es que los párpados y la conjuntiva (membrana mucosa que recubre el interior del párpado) se inflaman y enrojecen.

Se puede tener alergia a distintos tipos de polen, por ejemplo, cupresáceas y gramíneas, siendo esta última la más prevalente. Sin embargo, la severidad y frecuencia de cada tipo de polen varían según la zona geográfica.  

Irritación, enrojecimiento, molestias, sensibilidad a la luz… son algunos de los síntomas más comunes que sufre más del 25% de la población española debido a esta patología ocular.

Las reacciones alérgicas más frecuentes son debidas al polen, los ácaros y pelos de animal, pero podemos distinguir dos tipos de alergias oculares:

Conjuntivitis alérgica estacional: los alérgenos que lo causan son estacionales, la gran mayoría se concentran en primavera.

Conjuntivitis alérgica perenne: no todos los casos se delimitan al tiempo, existen conjuntivitis alérgicas que se mantienen igual durante todo el año, siempre y cuando el paciente entre en contacto con el alérgeno que desencadena la crisis alérgica. En estos casos suelen producirse a causa de alérgenos propios de los sitios cerrados: ácaros, moho o pelo de animal.

 

¿Cómo evitar la alergia ocular?

1. Conocer nuestra alergia: A través de un adecuado examen podemos disponer de un diagnóstico fiable que nos permita proporcionar el tratamiento más adecuado para reducir las molestias. Si conocemos el alérgeno que desencadena la reacción podremos combatirla con mayor eficacia.

2. Evitar las horas más secas del día: el polen se mueve a través del aire, por tanto, cuanto más seco sea el día más polen habrá en el ambiente.

3. Cerrar las ventanas: si mantenemos las ventanas cerradas disminuirá la cantidad de polen que pueda entrar a nuestro hogar o vehículo.

4. Lavar las manos: cada vez que sentimos una molestia en el ojo tendemos a frotarnos con las manos. Si mantenemos nuestras manos siempre limpias evitaremos pasar más alérgenos al ojo y empeorar la situación.

5. Utilizar lágrimas artificiales: los sueros fisiológicos calman el picor y la sequedad ocular eliminando los alérgenos del ojo.

6. Evitar las lentes de contacto: las lentes de contacto “absorben” los alérgenos y si no las limpiamos correctamente estarán continuamente afectando al ojo y empeorando la situación.

 

 

Fuente: http://www.diarioinformacion.com/vida-y-estilo/salud/2017/04/29/primavera-25-espanoles-padece-alergia/1888397.html