Barcos voladores, islas flotantes y grandes ciudades en el aire, parecen imágenes extraídas de una película de ciencia ficción, pero a veces la naturaleza puede sorprendernos más de lo que creemos.

La visión humana es un proceso complejo que permite que, a partir de la luz emitida o reflejada por los objetos, el ojo sea capaz de absorberla para que luego, a través de impulsos eléctricos, llegue al cerebro para que finalmente traduzca toda la información y le aporte forma.

                                             “Miramos con los ojos, pero vemos con el cerebro

Pero en ocasiones, este complejo sistema puede verse engañado por una serie de circunstancias especiales. Es lo que conocemos como ilusión óptica: una situación que lleva a percibir la realidad de varias formas como consecuencia de una estimulación excesiva tanto en los ojos como en el cerebro o, por otro lado, puede ser el resultado de una ilusión cognitiva.

Seguramente durante los días más calurosos del año, hayas visto un espejismo inferior. Un fenómeno que ocurre cuando la superficie está muy caliente y provoca que veamos lagos en las carreteras.

El efecto Fata Morgana es lo que se conoce como espejismo superior, que hace que los objetos visibles en el horizonte parezcan que floten.

 

¿A qué se debe?

Este extraño efecto se produce cuando el sol calienta una capa de la atmósfera, pero la capa inferior, la que está en contacto con el océano, se mantiene relativamente fría.

La luz no siempre viaja en línea recta. Cuando entra en contacto con una atmósfera con temperaturas diferentes y, por lo tanto, con diferentes densidades, el rayo luminoso cambia drásticamente de ángulo. El resto del fenómeno se encarga de generarlo nuestro cerebro.

Cuando la luz llega al ojo, nuestro cerebro automáticamente asume que el rayo ha llegado en una trayectoria recta, aunque ésta haya sido refractada. Por este motivo, si el rayo refractado ha sufrido un cambio de ángulo a lo largo del camino, tu cerebro creerá que el objeto está donde se proyecta la imagen, que es más arriba de donde realmente está.

En el caso del efecto Fata Morgana, el ángulo del haz de luz se refracte hacia abajo cuando pasa por la capa más fría y densa de la superficie del océano. Pero el cerebro sitúa el objeto donde debería de estar si el rayo llegase en línea recta, tal y como podemos ver en la imagen.

fata morgana 1

 

La situación contraria, los espejismos inferiores, produce los lagos en carreteras y desiertos que tanto vemos durante el verano. En este caso la capa caliente sobre la superficie hace que el rayo refleje hacia arriba, haciendo que nuestro cerebro perciba las cosas más abajo de lo que realmente están, de forma que lo que vemos en el suelo es un reflejo del cielo.

Fata Morgana 2

Tal vez sea este curioso efecto óptico la explicación de todas aquellas historias y leyendas marítimas que hablan sobre islas lejanas que se ocultaban entre las nubes y que de forma repentina y “mágica” desaparecían con un soplo de aire frío.

 

Fuente: https://www.wired.com/2015/01/fantastically-wrong-fata-morgana/#slide-3