El herpes ocular no está considerado una enfermedad grave, pero si no la tratamos correctamente puede provocarnos serios problemas oculares.

Herpes, calentura, llaga… son muchos los sinónimos que utilizamos para referirnos a una misma enfermedad. Precisamente por este motivo, no siempre tenemos claro qué es el herpes, cuáles son sin síntomas y cómo tratarlo adecuadamente. Además, existen otras enfermedades que también las llamamos herpes sin serlo, lo cuál hace que el desconocimiento sea aún mayor.

 

¿Qué es el herpes?

El herpes es una infección vírica que se caracteriza por la aparición de lesiones cutáneas formadas por pequeñas ampollas rojas y blancas. Esta enfermedad es extremadamente infecciosa, motivo por el cual se encuentra presente y latente en la mayoría de la población mundial.

Puede afectar a diversas partes del cuerpo y aunque la zona más común sea el labio (67% de la población), el herpes puede aparecer en otras partes del cuerpo, incluso en el ojo.

En la mayoría de los casos no está considerada una enfermedad grave, pero una vez que hayas sido infectado, no hay forma de eliminarlo. El virus permanecerá latente en el cuerpo hasta que vuelve a reaparecer tras un periodo de estrés, bajada de defensas o cambios de temperatura. La única solución es tratar la lesión en el momento que se reactive.

 

Tipos de herpes ocular

Al igual que el herpes labial, el herpes ocular se instala de forma latente en las zonas nerviosas y tejidos de nuestro ojo. La infección no tiene por qué ser por contacto directo. Si tocas la lesión y luego te llevas las manos al ojo, la infección podrá aparecer en la zona ocular.

1.Queratitis Herpética: es el herpes ocular más común que afecta directamente a la córnea. Este tipo de herpes puede afectar otros tejidos oculares como la conjuntiva, la retina y la piel de los párpados, aunque principalmente supone una inflamación de la córnea y por lo general se cura sin dejar cicatriz.

2.Queratitis Estromal: es un tipo de herpes que ocurre cuando la infección penetra en profundidad entre las capas de la córnea, provocando en los casos más graves pérdida de visión e incluso ceguera. Se cree que la queratitis estromal la desencadena una respuesta tardía a la infección original. Un 25% de los herpes oculares acaban en queratitis estromal.

3.Iridociclitis: la iridociclitis es un tipo de uveítis, enfermedad ocular grave que se origina por la inflamación de la úvea, capa intermedia del ojo en la que cohabitan arterias, capilares y vasos sanguíneos encargados de transportar la sangre por el globo ocular. La iridociclitis provoca la inflamación del iris y de todo el tejido interno del ojo, provocando que se enrojezca. Además, el afectado puede sufrir sensibilidad a la luz y visión borrosa.

 

Síntomas y tratamiento

En el momento que sospechemos este tipo de lesión yo molestia en el ojo es importante acudir a un experto para realizar un completo examen oftalmológico y tratar el problema lo antes posible. Sin un tratamiento adecuado la infección puede seguir avanzando y dañando seriamente nuestro órgano.

Los síntomas a los que tenemos que estar atentos son:

-Dolor en el ojo afectado (Tiende a afectar a un solo ojo)

-Enrojecimiento y sarpullido

-Sensibilidad a la luz (fotofobia)

-Visión borrosa

-Sensación de un cuerpo extraño

-Irritación del párpado y zona alrededor del ojo

 

El tratamiento depende de la zona afectada del ojo. Habitualmente se recetan medicamentos antivirales ya sea en gel o pomada con o sin antiinflamatorios en colirio, o mediante vía oral.

Desde ISOCU (Instituto Superior Ocular) recordamos la importancia de acudir a un experto oftálmico en el momento que se presente algún tipo de lesión ocular. De esta forma podremos solventar el problema y reducir la posibilidad de que empeore la lesión.

 

 

Fuente: https://www.allaboutvision.com/conditions/ocular-herpes.htm