Ponte delante de un espejo y observa atentamente tus ojos. ¿Notas diferencia de tamaño entre una pupila y la otra? Si es así, lo más seguro es que tengas anisocoria.

La anisocoria es la condición ocular que provoca una asimetría perceptible del tamaño de las pupilas. Muchos de los casos de anisocoria son normales y no están provocados por ninguna patología ocular o extraocular. En estos casos, el tamaño de una pupila supera la otra en menos de 1.0mm, pero en el caso de superar este número, puede que estemos ante una complicación mayor.

 La pupila es la parte negra de nuestro ojo y funciona como el diafragma de una cámara fotográfica. Su función se centra en regular la cantidad de luz que entra al ojo. Las fibras musculares del iris, parte del ojo que rodea la pupila, varían de tamaño produciendo la contracción y dilatación pupilar en función de la intensidad de luz: cuando nos encontramos en un ambiente con poca luz, nuestra pupila se dilata, es lo que se conoce como “midriasis”, de esta forma el ojo recibe mayor luz; en cambio la “miosis” es la contracción de la pupila y suele suceder en situaciones de luz intensa. Tal y como podemos ver en la siguiente imagen, tanto en la miosis como en la midriasis trabajan músculos completamente distintos.

 

pupila

 

Cuando decimos que los ojos dicen mucho sobre una persona, no podemos estar más cerca de la realidad. La luz ambiente no es la única razón que provoca que nuestros ojos se dilaten, existen otras causas tales como:

1. El estado anímico de una persona puede influir directamente en el tamaño de la pupila: nervios, entusiasmo o excitación. Muchas de nuestras funciones involuntarias como la respiración o el latido cardíaco, están relacionadas con el estado anímico: cuando estamos nerviosos, respiramos más fuerte y nuestro corazón late con mayor rapidez. De modo que, tiene sentido que la pupila también responda de forma inconsciente a determinados estímulos afectivos.

2. El consumo de ciertos productos medicinales al igual que el alcohol y las drogas. En el caso de las últimas, a causa de la excitación que estas provocan en el cuerpo, la pupila tiende a dilatarse. Sin embargo, los opiáceos, drogas como la heroína y la morfina, producen en la pupila el efecto contrario.

 

Como ya hemos adelantado en otro artículo, los ojos pueden advertirnos sobre lo que está sucediendo en nuestro cuerpo:

3. Enfermedades neurológicas. Los tumores cerebrales pueden modificar considerablemente el tamaño de la pupila, llegando a ver una gran diferencia de tamaño entre ambos ojos. El síndrome de Adie o pupila tónica, es una enfermedad neurológica que afecta en el 80% de los casos a un solo ojo. Las razones aún no son del todo claras, pero se atribuye a una alteración de las neuronas precedida por alguna enfermedad vírica.

4. El síndrome de Horner es otra de las razones de la anisocoria. Afecta a un lado de la cara provocando la caída del párpado y la contracción de la pupila a raíz de una afección en las fibras nerviosas que conectan los ojos con el cerebro. Esta afección puede estar causada por trastornos en la cabeza, el cuello, el cerebro o en la médula espinal.

5. Daños cerebrales como los traumatismos, pueden provocar la midriasis de un ojo. El caso más famoso es el de David Bowie, la gente cree que es un caso de heterocromía, pero su pupila ha quedado permanentemente dilatada a raíz de un golpe en la cara, dándole al ojo una apariencia más oscura.

 

Si en algún momento notas o te notan diferencia de tamaño entre ambas pupilas, los expertos de ISOCU (Instituto Superior Ocular) te recomiendan que acudas inmediatamente a un óptico optometrista a realizar las pruebas oportunas para diagnosticar el origen del problema.

 

 

Fuente: https://www.esalud.com/pupilas-dilatadas-midriasis/

http://www.allaboutvision.com/conditions/anisocoria.htm