La cornea es responsable de una gran parte de la potencia visual total del ojo. Recubre el iris y la pupila y se encarga de dos funciones esenciales para el buen funcionamiento de nuestro ojo.  

La córnea es el tejido que representa una sexta parte de la circunferencia del ojo. Este tejido está rodeado de fluidos: lágrimas en la parte más superficial y humor acuoso en la parte posterior. La córnea, junto con el cristalino, se encarga de enfocar las imágenes en la retina. Para garantizar su funcionalidad, debe de estar completamente transparente y mantener una curvatura adecuada.

 

La función de la córnea puede dividirse en dos cometidos:

Protección: La córnea, al igual que el párpado, actúa como capa protectora de las estructuras intraoculares, protegiendo el ojo de polvo, gérmenes y otros agentes externos que pueden dañarlo. Su resistencia es relativamente alta, preparada para resistir un cierto nivel de presión antes de romperse en casos de traumatismos.

Controla el enfoque y la entrada de luz: La segunda función de este tejido es permitir la entrada de luz al ojo y, mediante la refracción, ayudar a su focalización en el fondo del ojo. Su poder de refracción es tan elevado que incluso provee, aproximadamente, el 75% de la focalización del ojo, el resto proviene del cristalino, situado detrás de la pupila. Lo que los diferencia es el tipo de enfoque, mientras que la córnea tiene un punto de enfoque fijo, el cristalino es capaz de adaptarse a las distancias.

Para una visión de calidad, la córnea tiene que ser transparente, pero existen diversas enfermedades que pueden alterar sus características y, en consecuencia, provocar una visión defectuosa.

Córnea2

En la córnea se diferencian 5 capas:

Epitelio corneal: El epitelio se posiciona en la parte más frontal y abarca aproximadamente el 10% del grosor de la córnea. En condiciones normales, esta capa está constantemente humedecida e incluso ejerce de estabilizador de las lágrimas. Es el tejido más expuesto a los factores externos por lo que es habitual que en ella se produzcan lesiones.

Membrana de Bowman: es una capa acelular de tejido transparente situada entre el epitelio y el estroma y está compuesta por fibras de colágeno. Además de funcionar como barrera contra la invasión de microorganismos y células tumorales, la membrana de Bowman aporta estabilidad a la córnea ayudándola a mantener su forma.

Estroma corneal: la tercera capa de la córnea tiene un grosor de 500 micras y constituye el 90% de su espesor. El estroma está compuesto principalmente por fibras de colágeno que contribuyen a la transparencia de la córnea.

Membrana de Descement: es una membrana cuticular de entre 2 y 20 micras de grosor. En el nacimiento, su grosor es de aproximadamente 3 micras, y va creciendo 1 micra por década. Sus irregularidades en la etapa más adulta pueden afectar a la salud de la siguiente capa, el endotelio.

Endotelio: Se trata de una capa única de células que recubren la parte posterior de la córnea. La principal función del endotelio es regular los fluidos que entran en la córnea desde la cámara anterior. Mantener el balance de los fluidos es esencial para conservar la transparencia de la córnea.

Estoma

 

Algunas enfermedades que afectan a la córnea acaban incidiendo directamente sobre su transparencia y por lo tanto a la visión. Esta principal característica, la transparencia, se debe a la ausencia total de vasos sanguíneos, si estos invaden las capas de la córnea es síntoma de alguna anomalía y por ello es aconsejable acudir a un óptico optometrista para recibir la mejor solución.

 

Fuente: https://www.verdelive.com/noticias/cornea-funcion/