La presbicia y la hipermetropía son dos defectos visuales que tendemos a confundir constantemente. Esto se debe a que sus síntomas son muy parecidos y se resumen en problemas para enfocar con nitidez objetos de cerca.

La diferencia primordial entre ambos defectos visuales se encuentra en el origen del problema. La causa de la presbicia se debe a la pérdida de flexibilidad del cristalino a partir de los 40 años, mientras que la hipermetropía es debida a la morfología genética del ojo (el tamaño del ojo es más pequeño de lo normal) y aparece habitualmente cuando somos niños o jóvenes.

La presbicia o vista cansada es una evolución del ojo con el paso de los años. Dentro del ojo existe una lente flexible, el cristalino, que a la hora de enfocar se abomba o se relaja en función de la distancia del objeto que estemos mirando gracias a la acción de los músculos que la rodean. Con los años, tanto el cristalino (la lente) como el músculo ciliar pierden su elasticidad, por lo que la capacidad de acomodar (sistema mediante el cual el ojo enfoca a cualquier distancia) y por tanto ver de cerca se va aminorando con la edad.

La hipermetropía es un defecto refractivo en el que la distancia que existe entre la córnea y la retina es demasiado corta, impidiendo ver de cerca con nitidez. De modo que cuando entra la luz por la pupila, las imágenes no se proyectan nítidamente en la retina. La hipermetropía es una anomalía que tienden a sufrir los más pequeños, ya que el ojo no está totalmente desarrollado. Por esta razón, el 75% de los recién nacidos son hipermétropes y a medida que van creciendo, la patología se va corrigiendo.

Las 3 principales diferencias

  1. Ambas afectan a la visión a corta distancia. Pero sólo la hipermetropía, en altas graduaciones, puede derivar en anomalías de la visión a media y larga distancia.

  2. La presbicia se debe a la pérdida de elasticidad y flexibilidad del cristalino y el músculo ciliar, en cambio la hipermetropía se debe a la morfología genética del ojo.

  3. La presbicia está claramente asociada a la edad, por eso los primeros síntomas no se empiezan a notar hasta los 40 años. Mientras que la hipermetropía comienza a manifestarse durante la infancia, cuando nuestros órganos aún no están completamente desarrollados.

Fuente: Hipermetropia y presbicia