Llegan las primeras nevadas, y con ellas las ganas de practicar deportes como el esquí o el snowboard. Pero al igual que ocurre en el verano, la piel no es lo único que debemos de tener en cuenta, también resulta necesario proteger nuestros ojos, pues la radiación ultravioleta (UV) puede dañarlos.

¿Sabías que pasar un día en la nieve daña más la vista que pasar un día entero en la playa? El agua y la arena reflejan un 20% de luz solar, mientras que la nieve es capaz de reflejar hasta un 80%. Esto se traduce en más rayos ultravioleta (UV) dirigidos hacia tus ojos. No es un misterio lo peligroso que puede ser la alta exposición a las radiaciones ultravioleta, y a pesar de todas las advertencias continuamos llevando a cabo malos hábitos que afectan directamente a nuestros ojos.

Seguramente hayas escuchado a tu madre decir alguna vez que la piel “tiene memoria”, los mismo sucede con los ojos. Los rayos ultravioleta absorbidos por la córnea y el cristalino tienen un impacto directo y acumulativo en nuestra salud visual. Pero en el caso de los ojos, las células no tienen la capacidad de regenerarse, por lo que el daño es acumulativo.

Si la próxima temporada de nieve decides escaparte a practicar tu deporte favorito, recuerda proteger adecuadamente tus ojos, de lo contrario, la exposición prolongada a los rayos del sol puede quemar la córnea del ojo, causando dolores oculares temporales pero intensos, conocidos como fotoqueratitis. Con el tiempo, la continua sobreexposición puede contribuir al desarrollo de cataratas al igual que tumores en los párpados o en la piel alrededor del ojo.

La exposición sin protección también puede aumentar las probabilidades de padecer degeneración macular, una enfermedad común en personas de más de 60 años y que provoca pérdida de visión. Mientras que las cataratas es una afección que puede retirarse quirúrgicamente, la degeneración macular provoca un daño permanente en la mácula, no existe la posibilidad de regenerarlo.

Como puedes ver, la exposición a la radiación UV puede provocar múltiples daños en nuestros ojos. La córnea es la primera afectada, ya que es la primera barrera que se encuentra el rayo al impactar directamente en el ojo. Esto provoca fotoqueratitis, pero si la exposición es prolongada puede dañar otras estructuras del ojo.

Ceguera de la nieve

 

Fotoqueratitis o “ceguera de la nieve”

La lesión ocular más frecuente en la nieve es la queratitis solar o fotoqueratitis, también conocida como “la ceguera de la nieve”, una inflamación de la córnea producida por una excesiva exposición (sin protección) a los rayos ultravioletas.

Es conocida como “la ceguera de la nieve” porque es justo en estos lugares, como las pistas de esquí, donde se juntan una serie de factores que hacen que el riesgo de dañar nuestras corneas sea mayor: la nieve es capaz de reflejar la luz solar hasta un 4 veces más que el agua y la arena, y además, los deportes de nieve se desarrollan en lugar en zonas de altitud elevada, donde los rayos UV son más intensos. Pero en realidad la fotoqueratitis puede ocurrir en situaciones con ausencia de nieve, como en la playa o en un viaje en barco.

Son muchos los síntomas que alertan una posible queratitis:

  • Aumento del parpadeo

  • Sensación de tener un cuerpo extraño bajo el párpado

  • Disminución de la agudeza visual

  • Sensibilidad a la luz

  • Ojos rojos

  • Ojos y/o párpados inflamados

  • Dolores de cabeza

Aunque los síntomas de “la ceguera de la nieve” son temporales (duran alrededor de 24-48 horas) y no cause ceguera, una pequeña disminución de la agudeza visual puede afectar a nuestras actividades diarias y poner en riesgo nuestra seguridad, por ejemplo, a la hora de conducir.

 

¿Qué hacer si sufres de ceguera de la nieve?

La ceguera de la nieve, por norma general, es reversible. Por tanto, con algunos cuidados podemos volver a la normalidad en poco tiempo. En el momento que notes alguno de los síntomas, procura no frotar ni tocarte los ojos y evita los lugares con demasiada luz. Lo idóneo sería entrar a un espacio interior, alejado de cualquier reflejo solar y descansar la vista cerrando los ojos. Además, es importante mantener los ojos húmedos utilizando lágrimas artificiales y en el caso de llevar lentillas, procura sacarlas de inmediato para evitar daños mayores.

Una simple toalla húmeda sobre los ojos aliviará el dolor, pero si los síntomas persisten o empeoran, acude inmediatamente a un experto ocular para evitar más daños.

 

Proteger nuestros ojos de la nieve nos ayudará a prevenir…

Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

La degeneración macular, como bien adelanta el término, es un problema ocular que afecta a la mácula, parte del ojo que permite ver con claridad los objetos. Es una enfermedad que suele afectar a las personas mayores de 60 años, pero las radiaciones pueden provocar daños en las células de la retina y en la mácula.

Cataratas

Las cataratas son la causa más común de pérdida de visión en personas mayores de 40 años. Las proteínas son las encargadas de mantener el cristalino transparente y libre de irregularidades para que la luz pase sin problemas. Con la edad, algunas de las proteínas empiezan a formar cúmulos de modo que se nublan pequeñas zonas del cristalino, impidiendo así que la luz pase con normalidad. El cristalino absorbe los rayos ultravioleta solares y de otras fuentes, y su exposición prolongada está asociada al envejecimiento prematuro del cristalino y al desarrollo de cataratas.

Sequedad ocular

Además de la radiación ultravioleta, el viento y otros factores propios de las condiciones meteorológicas del invierno son muy importantes a tener en cuenta. Los ojos se resecan por culpa del viento y los ambientes con calefacción, obligándonos a cerrar continuamente los ojos para hidratarlos, lo que genera malestar ocular. Para evitar la sequedad ocular mantén los ojos húmedos y limpios con suero fisiológico o lágrimas artificiales.

 

¿Cómo proteger tus ojos de la nieve?

¿Te vas a la montaña a practicar deportes de nieve? Pues al igual que en los deportes acuáticos, es muy importante proteger debidamente tus ojos para evitar daños oculares. La mejor manera de proteger tus ojos mientras haces esquí, snow o cualquier otra actividad en la nieve, es utilizando gafas de sol que bloqueen el 100% los rayos ultravioleta. Los rayos traspasan las nubes, por tanto, es conveniente utilizar gafas de sol incluso en días nublados.

En la Unión Europea se establecen cinco niveles de protección que van del 0 al 4. Siendo las gafas de sol con nivel 4 las que más protegen.

Ceguera de la nieve

 

Además, tenemos que procurar que las monturas cubran lo máximo posible el ojo, para evitar que los rayos se cuelen por la parte posterior de las gafas. Por último, las gafas de sol con filtro polarizado son una buena opción para reducir los reflejos de luz y mejorar nuestra visión y contraste en la pista de nieve.

Si estas navidades te vas a la nieve, recuerda estos consejos y protege adecuadamente la vista.